Ñapita - El Pollo de Eliseo
Los expertos del pollo frito reanudaron operaciones hace unas tres semanas.

Escrito por
Joy M. Madera
IG: @yosuenoconplatos | Fotos por Joy M. Madera
Shhh… no le digan a nadie. El Pollo de Eliseo reanudó operaciones hace unas tres semanas. Para dicha de todos los que por décadas hemos disfrutado de este lugar, y de los que faltan por llegar.
Este es uno de esos lugares que no sabes si escribir de ellos. Porque es tan bueno y tan especial que quieres preservarlo solo para ti y tu comunidad. Al mismo tiempo quieres gritarlo a los cinco vientos, porque TODOS deberían probarlo, aunque sea solo una vez —que no lo será—. Lleva más de 65 años establecido en Aguadilla, en la Carr. #459 del Barrio Arenales. No tiene letrero, pasa absolutamente desapercibido. Adentro, una barra laminada del color del interior del coco con cuatro stools y cuatro booths de los de las pizzerías de la niñez. Pisos de terrazo, abanicos de pared, los baños y solo tres personas trabajan en el lugar.


Algo que me encanta de lugares como este es que siempre encuentras a alguien conocido. En esta ocasión me encontré a Waltercito, el primo de J.O.
—Eh, qué bueno verte, Walter. ¿Cómo estás?
—Pues me enteré de que estaban abiertos y arranqué pa’ acá. Me dicen que estaban resolviendo unos asuntos de familia. ¿Ordenaste? Yo pedí el mío sin pan porque estoy evitando los carbohidratos —me dice Walter.
—Sí, ya ordené por teléfono, vine a recoger —contesté.
Pollo frito —no empanado— con salsa y pique, y pan sobao. Ese es el menú. Lo venden en mitades, o sea, medio pollo o entero, y te hacen la matemática en su menú escrito a mano en papel de libreta con el I.V.U. incluido para que no te compliques (½ $9.75, 1 $19.50, 1 ½ $29.25 y 2 $39.00). No hay arroz, no hay tostones y no le hace falta. Ofrecen cervezas, maltas y refrescos. Y si quieres algo dulce, siempre tienen una opción de flan, en este caso, los de Cedó. Puedes preordenar vía telefónica si vas con apuro, porque hay que esperar usualmente unos 30 a 35 minutos.

Recuerdo la primera vez que los visité: al llegar, te daban un número escrito a mano en un cartón doblado. Ya tenías que saber lo que querías y ni de ocurrencia pretender cambiar su forma de servirlo. Es tan sencillo que las sugerencias sobran. Aunque siempre tienen salsa —ketchup— y pique en las mesas, le pido a ellos que le echen la salsa y el pique cuando saquen el pollo. Aparte de que ya saben el asunto de las proporciones, no sé, pienso que cuando le aplican la salsa al pollo acabado de salir de la freidora, algo mágico sucede al mezclarse con la grasa caliente. Pero igual, quizá es mi imaginación.
Primero, el quiebre ¡kcrash! Pollo tostado del color de las pecanas. El filo de los dientes se enciende. El aroma caliente y dulce te acaricia la cara. La salsa roja ilumina, te atrapa. Hace que las pupilas se expandan.
Nada más existe.
Es todo tuyo.



En mi caso, no lo comparto ¡ja! aunque sí me divierte intercambiar las piezas de pollo que menos me gustan por las que adoro.
Este pollo no es nada grasoso, y siendo frito, todavía no entiendo cómo.
Delirio.
Coordenadas del Sueño
Busca los detalles del lugar en el carrusel de restaurantes mencionados en el artículo, parte de Atlas la guía de restaurantes de La Mafia PR.
Dato Picante
Cuando llegues y ordenes, pide una cerveza de botella vestidita de novia y conversa con el de al lado mientras esperas. Será tu espacio más divertido y refrescante del día. Y posiblemente te enteres de algún chisme.
¡De nada!
Recomendación Honesta
La comida fue pagada en su totalidad por la escritora.
JOY MADERA • @yosueñoconplatos | @lamafiapr
Escritora gastronómica con más de 15 años entre la hospitalidad y la mesa. Hoy escribe y cuenta historias de comida. Cree que un plato puede ser tan poderoso como cualquier recuerdo: una forma de memoria.




