Lo que nos hace bien
Comidas que te cuidan

Written by
Joy Madera
IG: @yosuenoconplatos | Fotos por Joy Madera
Hay días tumultuosos y fechas de lluvia en el corazón. Nos hacen melancólicos, quizás cortantes o nos dejan el estómago hecho un nudo. En esos días hay platos que pueden ser nuestra salvación. Bocados que te cuidan, o mejor… que te hacen bien. Y no me refiero a los que calientan el alma. Más bien hablo de las comidas que de alguna manera u otra te sanan, apaciguan el pensamiento y hacen el cuerpo más liviano, cambiando la perspectiva de tu día. Pienso lo mismo de algunas personas.
Mediodía de un miércoles infernal. Malas noticias desde que abrí mis ojos temprano en la mañana y el móvil sonando sin parar. El sol daba picotazos en la piel mientras cruzaba la Calle Progreso en Aguadilla. En la esquina, en el núm. 83, está Eco Trayecto. Este lugar resplandece con luz natural. Plantas minuciosamente cuidadas adornan el espacio desde que entras. Paredes del color de la nieve, pero tan cálidas en complemento con la madera, te invitan a pasar. Los pisos en terrazo se extienden hacia una sala y cocina totalmente abiertas. Tienen mesas para compartir, lo que hace divertida la experiencia.


Siempre que visito encuentro a alguien que hace tiempo no veía. En este caso hice “catch up” con Héctor Varela, organizador comunitario de Surfrider Puerto Rico, una fundación que se dedica a la protección y disfrute de los océanos, las olas y las playas a través de su red de activistas. Sí, la maravilla de vivir en un pueblo playero pequeño. Todos nos conocemos, todos hacemos de todo.
Volviendo a Eco Trayecto, que abrió en el año 2023… Solo tres personas durante el turno de servicio. Los propietarios, Pamela Rosa Quintana, creadora del concepto y el chef Xavier Salas Pérez te reciben, cocinan y sirven las mesas. El proyecto nació de dos necesidades. La primera: Pamela deseaba tener flexibilidad para estar presente para su hija que estaba en la etapa de sus dos a cuatro años y constantemente tenía que escoger entre su trabajo o ser madre.
“Ya que no podía ser las dos me dije: me voy a inventar un negocio. Yo siempre trabajé en servicio al cliente, mi papá siempre fue comerciante y cogí los chavitos que tenía ahorrados de toda la vida. Me invento un negocio en el que pueda manejar mi propio horario. Si me tengo que llevar la nena pa’l trabajo me la llevo, si tengo que faltar, falto. Si tengo que cerrar, cierro. Así nadie me tiene que mirar mal porque la nena tenga una fiebre.
La segunda: la falta de un espacio donde comer saludable en familia.
“No encontraba un lugar donde comer que me sirvieran un plato de comida caliente, sano, saludable, nutritivo, limpio, que no me cayera mal. Ni encontraba un lugar donde pudiera sentarme a comer con mi hija, y que ella también pudiera comer sano y nutritivo. Disfrutarlo con ella y sentirme bien. Yo estaba buscando eso, pero no lo había. Pensé: Deben haber otras personas como yo”, añade Pamela.

Luego de que Pamela trabajara como reclutadora para una empresa extranjera y Xavier en cocinas como las de Eclipse, Royal Isabela, Vitata, Set The Bar, entre otras, decidieron unir fuerzas y abrir este espacio brujo que encanta, del que por alguna razón que aún no conozco, siempre salgo relajada y llena de vida.

Música de Drexler, Bándalos Chinos y León Larregui de fondo —ya pueden ir entendiendo por qué me gusta tanto este lugar—.
Respiras.
Exhalas.
Te desarma, sonríes.
Pienso que estoy de vacaciones cada vez que visito el lugar.
Su menú es sencillo, limpio. Cuentan con la bandeja del día: pasta o arroz de la casa, usualmente vegano/vegetariano, con opción de una ensalada o sopa pequeña y jugo de 8 oz ($16). Por $10 adicionales puedes añadir la pesca del día, que en este caso era el bonito. Tanto Pamela como el chef comentan que comenzaron con un concepto estilo colmadito con jugos hechos en la casa, variedad de ensaladas, tostadas y hummus. Hoy día se ha convertido en un espacio de almuerzo. La comunidad lo necesitaba y ellos escucharon.
“Si algo puedo decir a nuestros clientes es gracias por considerar a Eco Trayecto cuando van a comer y por permitirnos hasta ahora seguir ahí”, menciona Pamela.
Xavier define el proyecto como el camino hacia un estilo de vida ecoamigable. Su visión es dejar que el ingrediente hable por sí mismo, con la menor intervención posible.
“No es un 100 %, pero andamos hacia lo que queremos: coexistir y cuidar el medio ambiente. No necesitas añadir más condimento o cuanta cosa encuentres a los platos. Espero que el cliente pueda encontrar aquí ese plato que muchas veces come en cualquier otro restaurante y paga más caro, pero fresco y mejor ejecutado… con intención”, comenta.
Puedes jugar con el menú. Ordené el pescado con una ensalada grande, la sopa del día y un jugo verde que sacudió de golpe el calor y mi mente abrumada. Primero llegó la sopa de batata blanca, luminosa con un soplo dulce. Era casi como beber una maicena ligera: de primera instancia, fluida, pero con mucho cuerpo en boca. Temperatura justa para abrir el apetito y cucar el paladar. Tan delicada que invitaba a seguir bebiendo de la cuchara a ojos cerrados, con los labios en una línea trémula reteniéndola toda.

Delicioso alivio que despertó mi niñez. Aquellos días en los que no quería comer nada, por mañosa o majadera. Mami pacientemente preparaba su crema de maicena en un platito redondo de plástico, solo para mí.
El pescado fresco, bien sellado al sartén, con su capa superior del color del caramelo, acompañado del festín de colores de La Querida: lechuga del país con pepinillos encurtidos, mermelada de tomate dulce, semillas de calabaza, requesón y “pickle juice”.
Agridulce. Crujiente. Despampanante.

Logró hacer volar mi mente. Llegué a los lugares donde he sido muy, muy feliz o he comido muy, muy rico. Recuerdo cuando visité a mi amiga Suhail en Irlanda. Me llevó a la costa, a unos veinte minutos de su pueblo de residencia. Allí había una pescadería justo en el puerto. El olor a mar, los colores de la variedad de productos y su frescura dieron inicio a una de las cenas más memorables de nuestra larga amistad. De esas que, aunque pasen años, cuando nos reencontramos el tiempo sigue intacto, el afecto es aún mayor y conectamos justo donde nos quedamos la última vez.
Fue hogar, lejos de mi hogar.
Las personas que habitan un espacio con intención, que te enseñan de manera simple la esencia de su cocina y que comparten la calma con quienes lo visitan pueden hacer del día gris uno color lavanda. Muestran sin hablar de qué están hechos. Su autenticidad se percibe, se mastica. Su perfume es natural.
El mundo y su afán esperaban afuera a toda vela; yo encontré una ruta alterna.
Coordenadas del Sueño
Busca los detalles del lugar en el carrusel de restaurantes mencionados en el artículo, parte de AtlasT la guía de restaurantes de La Mafia PR.
Recomendación Honesta
La comida fue pagada en su totalidad por la escritora.
JOY MADERA • @yosuenoconplatos | @lamafiapr
Escritora gastronómica con más de 15 años entre la hospitalidad y la mesa. Hoy escribe y cuenta historias de comida. Cree que un plato puede ser tan poderoso como cualquier recuerdo: una forma de memoria.








